Al finalizar el sendero del Macuco, pudimos disfrutar de una mini catarata a la cual pudimos llegar y bañarnos con sus aguas gracias a nuestro guia y gran amigo "Quique". Además no nos olvidemos de la guerra de barro, ddd q asco!!
En Brasil pudimos observar desde la "platea" las hermosas cataratas argentinas... pero sin embargo, nos sentimos locales y nos pusimos orgullosamente a cantar nuestro himno nacional.
Los paisajes fueron realmente impactantes. Los que nunca habian ido se quedaron atónitos y los que ya las conocian se quedaron atónitos nuevamente. Del lado brasilero la vista era mucho mas panoramica, en cambio, en el lado argentino nos sentiamos inmersos en un total estado de éxtasis.